Que tus hijos sean, mejores que tú…

252368_3850060326327_877675415_nToda madre desea siempre que sus hijos sean mejores,  pero no se trata que sean mejores que otros niños ,sino mejores que sus padres, y vaya que ahora en esta sociedad es lo más difícil, ya que en su mayoría son criados por otras personas, porque los padres trabajan (gracias a Dios mi madre fue criada por su madre, yo por la mía y mis hijas conmigo. Puedo decir que no ha habido una persona extraña que inculque sus traumas y vivencias en nuestra familia). ¿Qué quiero decir con esto?, verán, desde joven he creído que cuando las madres crían a sus hijos estos recibirán sus dones y sus errores,  así que cuando una dejaba de ser hija y se convertía en madre, sabía que por sus vivencias y traumas con sus padres, que no volvería a cometer los errores que cometieron ellos. ¿Pero qué pasa cuando una persona extraña cría a tus hijos?, ocurre un conflicto. Un ejemplo que he vivido  es ver el comportamiento en los parques de juegos. Los niños con sus madres en su mayoría aprenden a tener cuidado con los más pequeños pero los que van con sus criadas en su mayoría son niños sin control que pasan sobre otros sin importar nada porque sus criadas se preocupan por darles de comer, arreglarlos y cuidarlos que no se golpeen, pero no les  enseñan valores, son personas extrañas. ¿Qué de importancia puede darle esa persona para que el niño se convierta en una persona de buenos valores?, eso solo nos preocupa a los padres y en algunos casos, familiares bien allegados. ¿Y que pasa si los cría tu madre o tus padres? Ellos volverán a cometer los errores que cometieron contigo. Entonces ese peldaño de evolución, el que tu subiste al ver los errores de tus padres y te hizo ser mejor que ellos, se queda contigo y tu hijo no podrá subir ese peldaño ya que al no estar mucho tiempo contigo no podrá aprender mucho de tus virtudes  ni  errores .

Es importante entender que los niños siempre tendrán más respeto por lo que sus padres les inculquen. Esa famosa frase de las películas “Tú no eres mi padre o mi madre para decirme que hacer” es un reproche de un niño o un joven que lo que siempre deseo en su vida es sentirse amado, protegido y escuchado por sus padres. Ningún bien material llenará ese vació.

Bueno, entonces, Yo que trabajo ¿Qué puedo hacer?, muchas se preguntarán. Hace poco un amigo me dijo: “si empiezas a trabajar hazlo, pero por pocas horas porque tus hijas aunque ya estén en el colegio te necesitarán” y es verdad, yo siento que ese vínculo no lo podría cortar tan fácilmente. Irme temprano y llegar para el lonche, creo que, después de dedicarle sus 5 primeros años de vida me estaría perdiendo de cosechar un poquito de lo que he cultivado todo ese tiempo. A mi hija “Shio” le hable desde el vientre y cuando nació le contaba sobre todos los lugares y cosas del exterior. No paraba de hablarle. Ahora que tiene 2 años y 10 meses habla conmigo como pensé que hablaríamos cuando tuviera 5, jejeje, hasta cuando termino de contarle su cuento ella me lo vuelve a contar, claro que no es exacto pero es lo máximo ver cómo tan pequeña su comprensión de lectura es muy buena. Una noche se acercó a mí y me tomó de las manos y me dijo “mamá nosotras seremos las mejores amigas” felizmente las luces del cuarto estaban ya apagadas porque fue muy difícil contener una lagrima que sin querer se escapó, eso fue lo mejor de la vida, nunca lo olvidare.

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